Esther Vivas es periodista, tertuliana en varios medios de comunicación y autora de varios libros y publicaciones sobre movimientos sociales, consumo responsable y maternidades. Entre los libros que ha escrito destacan «Mama desobediente» y «El negocio de la comida». En diciembre, con la llegada de las preparaciones de las fiestas de Navidad, hemos querido hablar con ella para preguntarle sobre su punto de vista con respecto al consumo consciente.

¿Qué es para ti el consumo consciente?

El consumo consciente es preguntarnos de dónde viene lo que consumimos. Tener una mirada crítica respecto al actual modelo de producción, distribución y consumo. Y en la medida de las posibilidades hacer cambios en nuestros hábitos de compra, por ejemplo los alimentarios, para que éstos tengan el menor impacto en clave social y medioambiental.

Quiero ser una consumidora consciente pero no sé por dónde empezar … ¿qué debo hacer?

Creo que es bueno empezar por hacer los cambios que consideramos más urgentes, aquellos que nos motivan más. Lo digo porque la actitud es importante para que estos cambios tengan continuidad y sean efectivos. Así habrá personas que tendrán muy claro que quieren modificar los su hábitos alimenticios, y apostar por una alimentación ecológica, de temporada y local, otras escogerán tener el dinero en una banca ética y otras darse de alta en un proveedor de energía verde. Cuantas más cosas hagamos mejor, pero si no llegamos a todo podemos ir dando pequeños pasos hacia un consumo más justo y sostenible.

Me gustaría ser una consumidora perfecta pero no puedo hacerlo todo y eso me desanima. ¿Cuáles crees que son las acciones con mayor impacto?

Se hace difícil hacer un ranking de las acciones que pueden tener más o menos impacto. Yo diría que todas son importantes porque afectan diferentes ámbitos productivos. Sin embargo, hay que señalar que el cambio individual siempre debe ir acompañado de un cambio colectivo y político, sino quiere quedarse en una acción simbólica. La movilización colectiva nos permite ir más allá y la acción política permite que estos cambios sean accesibles al conjunto de la población, y no sólo a aquellos sectores más conscienciados.

A menudo, a los consumidores nos frustra la magnitud de los problemas y las contradicciones existentes. Por ejemplo, utilizo bolsas de papel en vez de plástico pero el impacto ambiental del consumo de papel también es muy elevado. ¿Qué hago? ¿Cómo escojo? 

Creo que es fundamental tener en cuenta los límites de la acción individual. Yo puedo modificar mi consumo, pero si a nivel gubernamental no se multan las empresas que contaminan el medio ambiente, precarizan las condiciones de trabajo, pagan precios irrisorios a la agricultura … pocos cambios sustanciales conseguiremos. Por eso es tan importante enmarcar el cambio individual en un cambio colectivo y político y vincular los comportamientos individuales conscientes a iniciativas colectivas como grupos y cooperativas en el marco de la economía solidaria.

Me gustaría que las personas de mi entorno consumieran de manera más consciente. ¿Cuál es la vía más efectiva para invitar a familiares y amigos a cambiar sus hábitos de consumo?

El impacto que genera en nuestra salud el actual modelo alimentario es una de las principales razones por la que cada vez más personas optan por la alimentación ecológica. Nuestra salud es un tema que nos preocupa. Pienso que es bueno utilizar esta inquietud individual como puerta de entrada al consumo crítico, con el objetivo de ir más allá.