La cuenca mediterránea tiene una tradición culinaria y de cultivo que se remonta a hace miles de años. La cuenca se extiende por el sur de Europa, el norte de África y los países árabes mediterráneos. Los diferentes países de la cuenca compartimos el mar que amamos, un clima cálido y muchos ingredientes de nuestra gastronomía. Consumir productos típicos de la dieta mediterránea nos une y es una manera sostenible de alimentarnos, ya que son alimentos de la naturaleza próxima que no tienen que viajar grandes distancias.

 

¿Cuáles son los productos más mediterráneos?

  • Oliva
  • Viña
  • Trigo (pan, pasta y cereales integrales)
  • Semillas (de girasol, sésamo, lino, calabaza, amapola)
  • Frutos secos (almendras, nueces, piñones, avellanas, pistachos)
  • Legumbres (garbanzos, lentejas, judías blancas)
  • Hierbas aromáticas (orégano, perejil, laurel, albahaca, cilantro, menta)
  • Frutas y verduras frescas

 

Los tres primeros (la aceituna, la vid y el trigo) son considerados la trilogía mediterránea, ya que dan tres productos básicos de nuestra región: aceite de oliva, pan y vino.

 

Aceite de oliva

 

El aceite de oliva es quizás el alimento estrella de la dieta mediterránea. Es el aceite que se obtiene de la aceituna, fruto del olivo. Este árbol mediterráneo se considera originario de Grecia y Asia Menor.

El aceite de oliva ha sido históricamente la principal fuente de grasa de la dieta de la cuenca y se ha asociado desde siempre la salud, y es que tiene componentes terapéuticos importantes, tanto como ingrediente culinario como para la piel . En la Antigüedad, civilizaciones como la egipcia, griega o romana, lo tenían en gran estima. Ya entonces se hablaba del aceite de oliva de la península ibérica como uno de los mejores.

El aceite de oliva es rico en ácidos grasos mononisaturats que ayudan a reducir el colesterol y las enfermedades cardiovasculares. El ácido graso predominante en el aceite de oliva es el ácido oleico. Este tipo de ácido graso no sólo ayuda a reducir el colesterol sino que también ayuda a reducir la inflamación del cuerpo. El aceite de oliva, además, tiene poderosos antioxidantes y nutrientes que refuerzan el sistema inmunológico.

 

 

Uva

La uva es uno de los alimentos que caracterizan la dieta mediterránea. Es fruto de la vid, originaria de Asia Menor. Desde tiempos inmemoriales, la uva ha sido una de las frutas más apreciadas, así como también sus derivados: el vino.

La uva contiene vitamina C y K y todas las vitaminas del grupo B y, especialmente es rica en vitamina B6, que beneficia el sistema nervioso. Aporta betacaroteno, resveratrol, flavonoides, quercetina, luteína, licopeno y ácido elágico, unos excelentes antioxidantes. La uva roja tiene en mayor cantidad. Estos antioxidantes siguen presentes incluso después de la fermentación, es por eso que el vino tinto también es elevado en estos compuestos. También contiene potasio, magnesio, calcio, azufre, hierro, y también pequeñas cantidades de cobre, manganeso y selenio.

 

Uva
Trigo

El trigo es el grano más consumido por el hombre en la civilización occidental desde la antigüedad y un ingrediente básico de la dieta mediterránea. Es utilizado para hacer harina, sémola, cerveza y una gran variedad de productos alimenticios. Los Romanos lo consideraban un alimento básico y les permitió alimentar a la población de manera satisfactoria y poder así solidificar su poder.

El grano de trigo entero no procesado tiene grandes cantidad de fibra, vitaminas y minerales, cosa que lo convierten en una planta con grandes propiedades nutritivas. Cuando se procesa y se refina pierde muchos de sus beneficios.

El trigo es muy controvertido porque contiene una proteína llamada gluten, que puede desencadenar una respuesta inmune nociva en individuos predispuestos. Sin embargo, para las personas que toleran el gluten, el trigo integral puede ser una fuente rica de varios antioxidantes, vitaminas, minerales y fibra. El salvado de trigo, presente en el trigo integral, contiene varios antioxidantes como los alquilresorcinols y los lignanos. El consumo regular de estos compuestos antioxidantes en cereales integrales está asociado a un riesgo reducido de muchas enfermedades cardíacas y varias formas de cánceres y mejora la regulación de la glucosa en sangre.

Antes de consumir los granos de trigo entero se deben dejar en remojo durante toda la noche para eliminar los antinutrientes presentes en la piel del cereal. Te lo explicamos aquí.

 

Trigo