Comienza la temporada de verano, una época esperada en que vamos a la playa y disfrutamos del mar. El día 8 de junio, además, es el Día Mundial de los Océanos. Es, pues, un momento perfecto para hablar de cómo podemos cuidarlos.

Los mares y los océanos son uno de los recursos más importantes para la vida en la Tierra, lo sabemos! Lo que no sabemos tanto (o no queremos saber) es que los océanos son también nuestros grandes vertederos. Esta paradoja puede causar una crisis interna a cualquier persona concienciada con su entorno. Dañar lo que amamos no es algo que nos guste; es una gran contradicción que muchas personas prefieren ignorar. Es más fácil pensar que tirándolos a la basura los residuos mágicamente desaparecen.

 

¿SABÍAS QUE…?

8 millones de toneladas de plástico llegan al mar cada año.

Cada segundo tiramos 200 kg de basura al mar.

Los productos marinos como la sal y el pescado están contaminados con microplàsticos.

 

Desgraciadamente, la magia no interviene en el cuidado de los océanos. La realidad es que muchos de los residuos que tiramos a la basura pensando que desaparecerán indefinidamente terminan más cerca de nosotros que nunca: en nuestras barrigas en forma de microplàsticos. Y eso no es todo, las barrigas de los animales marinos y las aves que viven del mar no sólo están llenas de microplàsticos sino también de plásticos más grandes, que les causan un gran sufrimiento y muchas veces la muerte.

La acidificación de los cuerpos de agua del planeta también es un problema muy preocupante. El océano absorbe el CO2 a través de procesos naturales, pero, a la velocidad a la que actualmente la estamos introduciendo en la atmósfera, el equilibrio del pH del océano está cayendo hasta tal punto que los organismos vivos tienen problemas para adaptarse.

 

La acidificación de los océanos va más deprisa que nunca.

 

En otras palabras, si no somos capaces de revertir esta situación, hay muchas especies que se extinguirán, desde el marisco hasta los corales y los peces que dependen.

 

¿Qué podemos hacer? 
  • Escoge más productos envasados en vidrio, cartón y materiales compostables.
  • Compra más productos a granel.
  • No uses bolsas de plástico. Elige bolsas de papel, de tela o pone tu compra directamente al carro.
  • Recicla el plástico que consumas y no puedas reutilizar. Si tienes preguntas sobre cómo reciclar correctamente ve a un Punto Verde.
  • Reduce tu huella de carbono comiendo menos carne, contratando una compañía de electricidad verde y yendo en transporte público siempre que puedas.

 

Bossa de cotó reciclat Molsa, disponible a totes les botigues de la cooperativa Molsa.